Caracas, 12 de junio de 2026
Con el firme propósito de salvaguardar la identidad cultural, la gastronomía insular y la soberanía alimentaria del país, el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), lidera un ambicioso proyecto biotecnológico enfocado en la preservación y optimización del ají margariteño.
Este emblemático rubro, cultivado en los suelos del estado Nueva Esparta desde hace más de 470 años, obtuvo en el año 2024 la certificación de Indicación Geográfica Protegida (IGP) por parte del Servicio Autónomo de la Propiedad Intelectual (SAPI). Hoy, se sitúa en el epicentro de la vanguardia científica nacional para estandarizar un material vegetal de alta calidad que resguarde su perfil organoléptico ancestral.
El ají margariteño es reconocido por su aroma penetrante y un equilibrio perfecto entre dulzor y notas frutadas, características únicas moldeadas por la salinidad del suelo y el clima árido de la región de Nueva Esparta. Sin embargo, factores globales como el cambio climático y la aparición de nuevos patógenos representan una amenaza latente para su pureza y productividad.
Ante este escenario, el Laboratorio de Genética de Plantas del Centro de Biotecnología Agrícola del IVIC incorporó este cultivo a su línea estratégica de Mejoramiento genético de hortalizas a través de la inducción de mutaciones con agentes fisicoquímicos, permitiendo desarrollar respuestas efectivas frente a los desafíos ambientales contemporáneos.
Innovación biotecnológica in vitro
El desarrollo de la investigación se sustenta en la aplicación de técnicas modernas de laboratorio. Mariana Andrade, Profesional Asociada a la Investigación y figura clave del proyecto, detalló que el secreto para la preservación de la semilla reside en la biotecnología in vitro, un proceso estructurado en cinco etapas críticas bajo un ambiente estrictamente controlado.
“Estamos trabajando con el cultivo in vitro, comenzando por establecer la planta en un sistema controlado. Luego seleccionamos el explante la porción de tejido vegetal idónea para realizar múltiples pruebas que culminan en la inducción de mutaciones mediante agentes químicos”, comentó Andrade.
Este esfuerzo científico y tecnológico es impulsado gracias a las políticas del Gobierno Nacional y la gestión del Ministerio del Poder Popular para Ciencia y Tecnología (Mincyt). Con estas acciones, el ejecutivo consolida la aplicación del conocimiento científico nacional en beneficio del pueblo, protegiendo los saberes agrícolas ancestrales y garantizando la sustentabilidad de los motores productivos de la nación.
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